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Matemáticas 7 min de lectura

Matemáticas en Secundaria: cómo superar el miedo a los números

Alumno superando el miedo a las matemáticas en Academia Veritas, Úbeda

«Es que yo soy de letras.» Pocas frases se repiten tanto en una academia, y pocas hacen tanto daño. Detrás casi nunca hay una incapacidad real para las matemáticas: hay un tema concreto que se atragantó hace tres cursos y una historia que el alumno se ha contado a sí mismo para explicar los suspensos que vinieron después.

Qué es la ansiedad matemática

La ansiedad matemática es la tensión que aparece ante una tarea numérica y que interfiere con la propia resolución. Es un círculo bastante cruel: el alumno se pone nervioso, esa tensión ocupa parte de los recursos mentales que necesitaría para pensar, falla el ejercicio, y el fallo confirma su idea de que no vale para esto.

Lo importante es que el bucle se puede romper, pero no con frases de ánimo. Se rompe con experiencias repetidas de éxito, aunque sean pequeñas, que vayan desmintiendo la creencia poco a poco.

1. Buscar el punto exacto donde se rompió la cadena

Las matemáticas son la asignatura más acumulativa del currículo. Quien no maneja las fracciones no puede con las ecuaciones; quien no maneja las ecuaciones no puede con las funciones. Cuando un alumno de 3º de la ESO suspende, el problema rara vez está en 3º.

Por eso lo primero que hacemos en nuestras clases de matemáticas en Úbeda es una prueba de nivel que baja cursos hacia atrás hasta encontrar el punto donde se rompió la cadena. Reforzar 3º sin arreglar lo de 1º es levantar un muro sin cimientos.

2. Cambiar el «no me sale» por «no me sale todavía»

Puede sonar a truco de manual de autoayuda, pero tiene un efecto real: el alumno que dice «no me sale» describe una condición permanente; el que dice «no me sale todavía» describe un momento del proceso. Y actúa en consecuencia.

En clase insistimos mucho en que equivocarse en un ejercicio es información, no un veredicto. Un error bien analizado enseña más que tres ejercicios que salieron bien a la primera.

3. Menos mirar, más hacer

El error de estudio más común en matemáticas es repasar los ejercicios resueltos. Leer una solución paso a paso produce una falsa sensación de dominio: todo parece evidente mientras alguien te lleva de la mano.

La única práctica que cuenta es la del folio en blanco. Tapar la solución, resolver solo y comparar después. Es más incómodo y más lento, y es lo que realmente se parece a un examen.

4. Poco y todos los días

Media hora diaria de matemáticas rinde muchísimo más que tres horas seguidas el día antes del examen. La destreza de cálculo funciona como un músculo: se construye con frecuencia, no con atracones.

Además, la práctica diaria mantiene el contenido fresco, y llegar al examen sin haber tenido que recuperar nada a última hora reduce por sí solo buena parte de los nervios.

5. Entrenar el examen, no solo la materia

Muchos alumnos que dominan el temario rinden mal el día del examen simplemente porque nunca han practicado en esas condiciones: reloj corriendo, sin poder preguntar, sin apuntes.

La semana previa a cada control hacemos un simulacro cronometrado y lo corregimos juntos. Después de tres o cuatro veces, el examen deja de ser una situación excepcional y pasa a ser algo conocido. Y lo conocido asusta bastante menos.

Qué puedes hacer desde casa

  • No digas «yo tampoco valía para las mates». Es tranquilizador para el alumno a corto plazo y le da una excusa perfecta para el resto del curso.
  • Pídele que te explique un ejercicio. Explicar en voz alta obliga a ordenar el razonamiento y destapa enseguida lo que no está entendido.
  • Celebra el proceso. Que se haya sentado todos los días es más repetible, y a la larga más rentable, que la nota concreta de un examen.

Preguntas frecuentes

¿Existe realmente la ansiedad matemática?

Sí, es un fenómeno bien descrito: la tensión que sienten algunos alumnos ante una tarea numérica consume parte de su memoria de trabajo, precisamente el recurso que necesitarían para resolver el ejercicio. El resultado es que rinden por debajo de lo que saben, lo que confirma su creencia de que no valen para las matemáticas.

Mi hijo entiende las mates en clase pero suspende los exámenes, ¿por qué?

Suele ser falta de práctica autónoma. Seguir una explicación es mucho más fácil que resolver solo y en silencio, con un reloj corriendo. Se corrige haciendo ejercicios sin ayuda y en condiciones parecidas a las del examen.

¿Se puede recuperar el nivel de matemáticas a mitad de curso?

En la mayoría de los casos, sí, siempre que se localicen y se tapen las lagunas de base en lugar de correr detrás del temario del trimestre. Cuanto antes se empiece, menos contenido hay que recuperar en paralelo al que sigue avanzando.

Clases particulares de matemáticas en Úbeda

Grupos reducidos, prueba de nivel inicial y trabajo sobre el temario real de su instituto. Cuéntanos desde cuándo se le atragantan las mates y vemos por dónde empezar.

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Sonia Higueras García

Sonia Higueras García

Directora Académica · Academia Veritas Úbeda

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